lunes, 11 de febrero de 2013

Soñando despierta.

         Era por la mañana, lo sé porque un rayo de sol entraba por la ventana y me daba en la cara. No quería despertarme, quería dormir, quedarme acurrucada en mi cama. Me costó abrir los ojos, el sol me molestaba, se me cerraban. Poco a poco mis ojos se acostumbraron a la luz solar, y se fueron abriendo. Me quedé así, de lado, mirando por la ventana, contemplando esas montañas verdes, grandes, hermosas... Estaba algo incómoda, notaba que alguien me estaba mirando, oía una respiración cerca de mi. Algo dentro de mi me decía que me girara y eso hice. Despacio y sin moverme mucho, me di la vuelta  y le vi. Allí estaba con su cabeza apoyada en su mano, con una mirada dulce, tierna, amorosa y una sonrisa de niño travieso. Me le quedé mirando. Era lo mejor que me podía pasar ese día, despertarme  y que él esté a mi lado, conmigo. Suavemente me retiró el pelo de la cara y me acarició la mejilla. Yo cerré los ojos para sentir el roce de su dedo y volar hasta el paraíso. No hacía falta decirnos nada, nuestros ojos se decían todo, sobraban las palabras. Estar con él, a su lado, sentirme querida, que me abrazase.... era lo mejor que podía desear en la vida. Mi sueño se estaba haciendo realidad. No podía pedir más. Mi deseo era quedarme así por el resto de mis días, con él a mi lado y el con el amor de su vida....

         Esto es muy bonito, pero es un sueño, un simple sueño, sueño que deseo con todas mis fuerzas que alguna vez se haga realidad. Dicen que si los sueños se cuentan no se hacen realidad, pero yo no es que crea mucho en eso, pero me apetece escribirlo, dejarlo reflejado aquí. Quien sabe si mi niño lo lee y quiere hacer mi sueño realidad. Ya sabes lo que me gusta y lo que quiero. No pido sueños de riquezas ni nada, solo un sueño de ternura, dulzura y de amor verdadero. 

         Cada día sueño, a veces contigo otras veces mis pensamientos no me dejan verte por las noches. Pero siempre estas presentes, me acompañas, me guías, me tranquilizas, serenas... Eran muchas cosas en una, y lo más importante eres mi niño. Eso no lo olvides nunca, aunque a veces te diga cosas que no siento. 



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